Andacollo y Huinganco, parajes del Alto Neuquén
Por Marcelo C. Tedesco, Noviembre 2011
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Al norte de Chos Malal y llegando hasta el volcán Domuyo, se extiende la Cordillera del Viento. Al oeste y hasta los Andes se esconde una serie de poblados en los valles del río Neuquén y sus afluentes como el Varvarco y el Nahueve entre otros.
Se trata de un circuito turístico de gran potencial, poco conocido y en desarrollo. En un par de notas daremos un pantallazo de estos poblados y paisajes que invitamos a conocer y disfrutar. Las puertas de entrada al recorrido es Andacolllo y Huingunaco, dos pueblos que se posicionan claramente como los centros de servicios turísticos del Circuito oeste de la Cordillera del Viento.
Andacollo es un pequeño poblado a 60 kilómetros de Chos Malal y a 460 kilómetros de la ciudad de Neuquén. Su nombre en lengua Quichua significa "brillante en lo alto". Está ubicado sobre la ribera izquierda del Río Neuquén. Es centro de distribución del turismo del Circuito, además de ser propicio para realizar desde allí caminatas, cabalgatas y excursiones a los diversos parajes y poblaciones cercanas. Cerca de allí, a unos a unos 5 kilómetros, el río Neuquén recibe a uno de sus principales afluentes, el hermoso río Nahueve.
Llegar a este pueblo es un viaje muy agradable, ya que algunos kilómetros antes, arriba de los pequeños valles, ríos o arroyos y puestos de veraneada, ya pueden observarse en las laderas de los cerros de la Cordillera del Viento grandes plantaciones de pinos, que se extienden muy hacia el norte, casi hasta Varvarco.
El lugar era habitado por comunidades Pehuenches y posteriormente, hacia 1882, se establecieron pirquineros chilenos que buscaban oro y que provenían de la localidad chilena de Andacollo, de la cual tomó su nombre. La minería se continúa realizando actualmente en forma industrializada.
Se trata de minería en galerías internas, no a cielo abierto, como en otros lugares del país. El agua no se extrae del arroyo Huaraco sino que se trae en camiones desde el Neuquén, y la flotación no se hace con cianuro sino con un detergente biodegradable.
En los últimos años de desarrollaron complejos de cabañas, algunas con vistas al río Neuquén y los cerros multicolores, que recuerdan –salvando las distancias- a las quebradas de Salta y Jujuy. En la localidad, el camping municipal está en un predio muy agradable, pero los sanitarios no son muy recomendables. Esto parece ser una constante en los campings municipales en toda la región, con la excepción del de Las Lajas. Entre los eventos figuran la Fiesta del Veraneador y el Productor del Norte Neuquino que se realiza en la primera quincena de enero.
En la zona no pueden dejar de visitarse los numerosos cursos de agua, entre los que se destacan los ríos Neuquén, Nahueve y Lileo, con pesca deportiva de salmónidos; y el mirador del Cerro de la Cruz. Este trayecto debe hacerse a caballo o a pie para alcanzar la Virgen del Rosario de Andacollo desde donde es posible apreciar el pueblo en su plenitud. Desde allí también se logra una vista espectacular del río Neuquén, del cerro Huaraco (2.700 mts.) y la Cordillera del Viento.
Si para comprender Andacollo hay que bucear en la historia minera de la zona, para entender Huinguanco hay que hacerlo en su historia forestal. Ambas localidades están separadas por sólo 6 kilómetros por camino de tierra y a una altura de 1200 m.s.n.m. Huinguanco es conocida como “el Jardín de Neuquén”, por ser un oasis verde con más de 100.000 pinos plantados y 12 bosques. Entre los eventos que se realizan se destacan la Fiesta Provincial del Bosque, que se lleva a cabo en la segunda de octubre. Cuenta con concursos al aire libre, como la competencia de hacheros, asado, peña y bailes populares.
Según cuenta Isidro Belver, poblador del lugar “la historia de la forestación es la mini odisea de un visionario y quienes lo apoyaron para dar vida a un Huinganco que desaparecía junto con el agotamiento del oro de lavadero. Rogelio Figueroa, como intendente de Huinganco, y ante el éxodo de familias enteras por falta de trabajo, inicia a mediados de la década de 1960 un vivero municipal de pinos, álamos y frutales; imitando la experiencia que ya había visto y acompañado en la escuela de su padre desde 1947, y cuyos frutos de pinos, traídos de Chile, ya daban piñas útiles. La experiencia fue asumida luego por el gobierno provincial quien se hizo cargo en 1968 del pago y los implementos para dar vida a "bosques comunales" en un Vivero provincial, que hizo de Huinganco el primero del país.
En 1972 se hicieron las primeras forestaciones "masivas": 1200 pinos y 500 álamos de estacas. Todos los pinos del norte y de buena parte del Neuquén fueron producidos en Huinganco en sus mejores tiempos, y todos los municipios tomaron el ejemplo de forestar en "bosques comunales", incluso Huinganco forestó por sí en lugares cerca del Domuyo o en Las Lagunas de Epulauquen, en lo que se llamó "parcelas experimentales" para ver si funcionaba.
Actualmente el Vivero Provincial Huinganco está considerado como el más importante de la Patagonia. Algunos puntos de interés en este poblados son los cultivos de frutas finas y la fábrica Municipal de Dulces Artesanales, el mirador del cerro San Pedro a 1.600 msnm desde donde se pueden apreciar la Cordillera del Viento, y el Museo del Árbol y la Madera, considerado uno de los atractivos culturales más importante de la localidad. A este sigue el Monumento Natural y Provincial de Cipreses de Cañada Molina, que protege cipreses de alrededor de 1200 años de antigüedad en la cordillera del Viento. Está ubicada a 5 kilómetros al norte de Huinganco por la ruta provincial 39.
Como en toda la región, el chivo y los corderos hacen las delicias de los visitantes. También las especialidades con frutas finas. En estos pueblos no puede dejar de probarse los productos con ñaco, una harina de trigo tostada que también se conoce como “pan de los pobres”. Por su facilidad de transporte fue la comida rápida y oportuna de los mineros, los agricultores y los ganaderos de las veranadas.
*Las fotos 1 y 2 pertenecen a Editorial
*Las fotos 3 y 4 son gentileza del Camping Rayen Mapu
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El espacio de los lectores
Hola amigos: Hace 3 años entramos a Huingango "para ver qué hay..." Pues, nos enamoramos del lugar y hemos vuelto cada año.¡Es maravilloso! Desde todo punto de vista..tanto`por su paisaje (único en la zona) como por su gente, tan cordial y amable. Allí nos sentimos "como en casa". Créanme que vale la pena hacer el viaje que, por otra parte, es también hermoso.Como todo el norte neuquino.
HILDO | 16-11-2011
El NOrte Neuquino es maravilloso. No vayan esperando encontrar grandes servicios, pero sí lugares espectaculares. Paciencia, gomas de auxilio(por las dudas), y mucho tiempo si se quiere llegar a Aguas Calientes y otros geiseres. Altamente recomendable para quienes deseen tener una pequeña "aventura".
Carlos | 07-12-2011
Hola: Espectacular el informe, me gustó... Realmente los paisajes neuquinos son atrayentes. Tal vez algún día llegue hata Andacollo.- Saludos. Indio.-
Juan José López | 09-12-2011
En el verano del 2009 tuve la suerte de conocer Huinganco y Andacollo (este último menos). Fuimos con mi familia en una brek 12. Todavía recordamos fasinados el paisaje y la hospitalidad de la gente. Siempre decimos de volver a conocer más de estos lugares. Quien pueda no deje de hacerlo. NO SE ARREPENTIRAN.
Alberto Rupke | 12-05-2012
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