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Esteros del Iberá: Encuéntrese con lo auténtico en Rancho Inambú

Airelibredigital.com » Cabañas y Hoteles
Autor: redacción de Airelibredigital.com, Mayo 2012
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Cuando nos enteramos que los propietarios del Hostel Rancho Inambú, ubicado en Colonia Carlos Pellegrini, la mejor base para visitar los correntinos Esteros del Iberá, habían decidido mudar de categoría su establecimiento para pasar a ser Rancho Inambú - Posada de Campo, nos pareció que sería de interés para nuestros lectores conocer más sobre esta historia.

Esteros del Iberá

Pocos humedales en el mundo ofrecen el espectáculo que se aprecia en los Esteros del Iberá (declarada Reserva Provincial Natural desde 1983), que rodean la laguna que le presta su nombre y significa “agua brillante” en guaraní. Se ubican en el centro-nordeste de la provincia de Corrientes. 

Quienes visiten este sistema hidrográfico es imposible que no queden impactados al disfrutar de tanta fauna y flora, que de una forma mágica la madre naturaleza ha montado en escena en medio de una maraña de lagunas, riachos, islas flotantes y bañados. Y a las orillas de una de estas lagunas, llamada Luna, se encuentra una villa turística a tono con su entorno: Colonia Carlos Pellegrini, el mejor lugar para quedarse unos días y disfrutar este maravilloso regalo para los cinco sentidos.

Diremos, como en los cuentos, que había una vez un hostel … que con el tiempo se sintió encorsetado en tal traje y se transformó en una posada de campo, cuyo nombre original, “Rancho Inambú”, le otorga continuidad a esta pequeña historia, que nos cuenta su propietaria, Julieta Balparda.

Esteros del Iberá

 

Esteros del Iberá: Cómo llegar

“Ayer” fue hace más de nueve años

Seguramente Julieta no imaginó su destino cuando decidió ir a conocer los esteros. Así lo recuerda, con una mezcla de temprana nostalgia y alegría: “llegué a Carlos Pellegrini e inmediatamente me enamoré del lugar, por lo que no dudé en ir a vivir allí, construir mi cabaña rústica, libre de toda contaminación e inseguridad, todo lleno de paz y tranquilidad. Era salir de la ciudad estresada y acelerada que me tenía atrapada por entonces.”

Julieta observó que no había suficientes opciones para los turistas en el lugar. Muchos se quedaban en la ciudad de Mercedes que, si bien contaba con una infraestructura más desarrollada, también contrastaba demasiado con el ambiente natural que se supone que buscan quienes llegan a los esteros. De allí que pensó que la modalidad de hostel podía ser una buena opción y así nació Rancho Inambú. Nos confiesa luego que “con el tiempo fueron pasando los años y, acompañada por mi esposo Jorge, comprendimos que los huéspedes necesitaban otras prestaciones. Con esfuerzo y mucho trabajo fuimos mejorando y remodelando las instalaciones para brindar más y mejores servicios; en el año 2010 comenzamos con este camino del cambio de categoría, y hoy por hoy puedo decir que realmente evolucionamos y ofrecemos con orgullo una verdadera posada de campo, atendida en forma personalizada con calidez humana, rodeada por una naturaleza incomparable.”

Esteros del Iberá

Y luego nos cita parte de la presentación de su web donde se dice, entre otros conceptos: “Un lugar donde encontrará calidez humana y donde podrá alojarse en una construcción típica, un rancho correntino de adobe, construido con técnicas ancestrales, materiales puros y nobles, paredes de barro y enchorizado de pasto espartillo, techos de paja, galerías de cañas tacuaruzú, troncos de espinillos y palmas, con un mix entre lo rural y el diseño de interiores rústico y depurado, para conectarse con el campo sin dejar de lado la comodidad de lo actual. La posada cuenta con lugares confortables, ambientes amplios, decorada con gusto y sobriedad, y a su vez con un sentir descontracturado para que nuestros huéspedes se sientan como en casa, rodeados de pura naturaleza, fauna bien autóctona e infinidad de aves que nos deleitan con su cantar y colorido plumaje. La posada está inmersa en un hermoso y gran jardín parquizado único en el pueblo, combinando lo agreste de su vegetación nativa y el verde intenso de su césped suave, donde podrá caminar hasta descalzo y sentir la naturaleza en su piel, siempre cuidando los detalles y rodeados de una flora incomparable, para disfrutar amaneceres y atardeceres en cada rincón del parque, en sus reposeras o hamacas paraguayas, al borde de los estanques llenos de peces, tortugas acuáticas y acompañados de miles de aves que tienen como hogar a Rancho Inambú, donde anidan y crían a sus pichones, sin miedo alguno, porque aquí amamos la vida silvestre y la protegemos para contribuir a un mundo más ecológico.” Una excelente síntesis de lo que encontrarán quienes visiten la posada. 

 

Esteros del Iberá

Cuando lo rústico se ensambla con el confort

La posada combina el encanto de haber sido construida a semejanza de los ranchos típicos correntinos, con ambientes amplios y confortables. Se trata de un servicio, como se expresa en la web, “bien exclusivo, para descansar y disfrutar la paz de los esteros. A sólo quince metros del ala de habitaciones, se encuentra un gran salón de estar ambientado con un estilo rústico, donde se sirven nuestros exquisitos desayunos caseros y comidas diarias típicas, y tradicionales también súper caseras y abundantes, rodeados de una galería llena de plantas, vegetación y fauna, trasmitiéndole armonía a su estadía. En su living en los futones y sillones podrá relajarse leyendo un libro de la extensa biblioteca con más de un centenar de títulos de cultura general y naturaleza o juegos de mesa, que encontrará para pasar sus horas libres entre las maravillosas excursiones programadas”. Comenta, al respecto, Julieta: “En la posada nuestros servicios pretenden ser el alojamiento rural rústico con atención personalizada, las excursiones con guías especializados en avistaje de aves y fotografía de la extraordinaria fauna y flora de la Reserva a lo que sumamos los safaris náuticos, caminatas, cabalgatas, avistajes diurnos y nocturnos, etc. Los guías somos mi marido y yo, y nuestras comidas caseras son típicas de la zona y la opción de un menú tradicional.”

Esteros del Iberá

Agrega luego: “Para el alojamiento contamos con cinco habitaciones. Ofrecemos habitaciones privadas con baño privado, con todos los servicios incluidos (blancos: sábanas y juego de toallas, jabón, limpieza del cuarto diaria). Hasta hace dos meses solo trabajábamos mi marido y yo, en todo, pero, al ampliar las prestaciones, incorporamos dos empleados y así mejoramos el servicio. No es sencillo, porque aquí estamos en un pueblo muy pequeño y no hay mucha mano de obra, no cualquiera viene a vivir a este lugar, si es de la ciudad. Debe saber adaptarse a una pequeña villa: lo que es un sueño para muchos resulta para otros (los más jóvenes, sobre todo) algo difícil de ver como ventajoso.”

 

Esteros del Iberá

Quienes visitan la posada

Los esteros son una atracción para miles de argentinos y muchos extranjeros interesados en conocer semejantes humedales, con la posibilidad de llegar casi a tocar los yacarés, disfrutar mirando el despliegue de los magníficos carpinchos, ciervos del pantano, monos carayás y boas, así como observar innumerable especies de aves, peces e insectos, etc. Otro atractivo son las caminatas en la selva de galería guiadas por los guardaparques de la reserva.

No nos extrañó, entonces, el comentario de Julieta, cuando expuso: “nos visitan mayormente argentinos provenientes de las grandes ciudades, como Buenos Aires, Santa fe y Córdoba, y también extranjeros, mayormente europeos. A muchos de los pasajeros les gusta el avistaje de aves, actividad a la que más nos dedicamos nosotros.”

Añade, con respecto a las estadías: “En general, lo más común es que se alojen tres noches y realicen cuatro excursiones, las más tradicionales: safaris náuticos, caminatas por la selva, avistajes nocturnos y cabalgatas. De las ocho excursiones que ofrecemos, tenemos varias opciones para quienes deseen quedarse por más días en cualquier época, ya que esta zona se puede visitar durante todo el año.”

El clima es templado y cálido, por lo general. En otoño y verano se suceden las mayores precipitaciones, y la temperatura promedio es de 20 grados. Una de las claves del humedal es que la cantidad de agua que recibe está equilibrada con la que se evapora. Para nosotros, la primavera es la época en que mejor se aprovecha una visita a la zona. 

Nos sigue ilustrando Julieta: “Durante estos nueve años de trayectoria, lo más lindo ha sido el intercambio cultural con nuestros huéspedes, el compartir nuestras experiencias con ellos y que nos transmitan, a su vez, sus muy diversas vivencias. Es muy enriquecedor el conocer día a día, año a año, a gente de todos lados del país y del mundo que comparte con nosotros esta pasión por la naturaleza y su conservación. Atesoramos en nuestra memoria muchas anécdotas y vivencias, pero lo que más nos atrapa es el intercambio cultural, las amistades que se forman, y la emoción de hacer sentir como en su casa a los turistas y que ellos se vayan con una experiencia única vivida aquí, sabiendo que hemos sido parte de ella. Es hermoso cuando se percibe el haber cumplido este objetivo.” 

 

Esteros del Iberá

Despedida e invitación a los lectores

El relato debe tener un final, pero al pie de la nota ponemos los vínculos para mayor información y contactos con la posada. 
Nos explica Julieta las razones que los llevó a cambiar la categoría de hostel por la de posada: “Hay lugares del país que son mejores para tener un hostel, ya que la ocupación por estudiantes o mochileros es mayor en las grandes ciudades. Aquí, que es una zona muy especial, no viene cualquiera ni tampoco es masivamente visitada, por lo que terminamos concluyendo que lo mejor era tener un alojamiento rural, tipo posada u hostería. Destacamos que nos visitan muchas familias con niños, parejas, gente adulta, que desea más privacidad para alojarse y dormir, y mejores y diferentes servicios, un estilo no tan informal como en un hostel, donde la consigna es conocer gente y compartir para abaratar gastos. Años atrás, cuando era hostel hubo épocas excelentes de ocupación. Ahora, que por un lado se va incrementado el turismo, observamos que, siendo una posada, Rancho Inambú también ha incrementado la ocupación, siempre en épocas especificas, ya que este destino aún no es masivo. Hay más ocupación los fines de semana largos, el mes de julio y en primavera.”
Finalmente Julieta cierra la entrevista comentando: “Quizá por su característica de agreste y salvaje, la gente muy de ciudad y de shopping no se anime a venir. O quizá las razones tengan que ver con la falta de una mayor difusión. Sea por lo que fuere, esperamos que esta nota sirva para animar a muchos lectores a visitarnos: serán bienvenidos y no se arrepentirán; les aseguramos que ni podrán creer lo que se llevarán puesto en sus retinas y memoria.”

 

 

Información y contacto: http://acampante.com/ficha/2680/rancho-inambu-posada-de-campo

 

 

 

Notas de Cabañas y Hoteles en ediciones anteriores

El espacio de los lectores

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Viajé varias veces a los esteros del Iberá y siempre me alojé en el rancho, y esas varias veces fueron por que el lugar te enamora, por que no hay ninguna vacación como esa, y con el tiempo me di cuenta que cada vez quería quedarme mas en el rancho, en esos hermosos jardines llenos de pájaros (casi no hay que salir por tantos que bajan allí), con sus lagunas de las cuales tengo fotografías nocturnas hermosísimas pues tienen mucha fauna, y por que el lugar y la atención (la comida casera exelente)son muy cálidas. Felicitaciones a Julieta y Jorge, los anfitriones que saben muchísimo de animales, plantas y especialmente de aves, un cariño enorme y "volveré"!!

Comentario bajo el anterior sistema de Marta | 16-05-2012

Fui a visitar la Posada por la curiosidad de que su dueña Julieta es platense igual que yo. A pesar de no haberme alojado, les puedo asegurar que el lugar es un oasis, trasmite mucha paz, estando ahí no se necesita nada más, sólo disfrutar del maravilloso entorno de plantas, flores, pájaros, cada rincón fue diseñado y trabajado con mucho amor y eso se trasmite. Una posada de exposición!

Comentario bajo el anterior sistema de Gabriela | 14-05-2012

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