“Todos los días amanezco en el Aconcagua”
Por redacción de Airelibredigital.com, Noviembre 2011
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En el blog de Acampante.com “6962 razones para subir” Leo Aragües nos relata su expedición al techo de América.
“Creer que la experiencia Aconcagua finaliza al descender sería un despropósito. Si bien es cierto que al llegar a Horcones no habrá más eternas, lentas y agotadoras caminatas, no más dolores de cabeza ni falta de aire, no más temperaturas extremas ni vientos rabiosos, también es verdad que Aconcagua no termina.
“Todo el camino y el entorno parece nuevo, en verdad el nuevo soy yo. Los tiempos, metros y números ya no me importan; en Aconcagua la única medida que cuenta es la del amor dado y recibido a cada paso y, justamente, la medida del amor es el amor sin medida. He buscado 6962 razones para subir, para seguir; encontré muchísimas más…
“Así como no estoy vivo sino que soy la vida misma, yo no subí Aconcagua, SOY ACONCAGUA”, nos dice Leo como corolario de su relato.
“Cuando bajé hasta el domo estaba tan cansado que no tenía fuerzas ni para hablar. Llegaron tres primos cordobeses y un tucumano pidiendo refugio por un rato. Eran amigos que cada tanto se juntaban para andar por las montañas. Un comentario despertó mi atención de sobremanera: Alberto, el tucumano, era ciego.
“He incorporado para siempre la más pura y plena definición de la palabra VOLUNTAD gracias al testimonio de Alberto. Al despedirlo tuve la necesidad de abrazarlo y decirle casi sin fuerzas: ‘Conocerte fue una de las cosas más importantes que me pasó en Aconcagua’. Lo abracé, me abrazó y lloré. Guarde silencio hasta el otro día”.
Estos emocionantes fragmentos son parte de su historia. Si querés ver los relatos completos de la expedición, te invitamos a entrar acá http://acampante.com/aconcagua/







