Los valles calchaquíes, rincón soñado de “Salta la linda”
Por Jan Geertsen, Septiembre 2011
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Parte de uno de los circuitos turísticos más atractivos del país, el tramo salteño de los Valles Calchaquíes es una cita obligada para los turistas que visitan la provincia norteña, con justicia apodada “la linda”.
En un sentido general se suele hablar de Valles Calchaquíes aludiendo a un amplio recorrido de más de 300 km de largo, que se inicia en el Nevado de Acay en el noroeste de Salta y llega hasta lo que se conoce como Campo del Arenal en Catamarca, incluyendo, además del valle del río Calchaquí en Salta, a los valles de Santa María y Tafí en Tucumán.
Sin embargo, en esta ocasión nos circunscribimos estrictamente al valle formado por el río mencionado. Este constituye un “circuito circular”, porque partiendo por la RN68 desde Salta hasta El Carril, tomando luego la RP 33 hasta Payogasta - Cachi, y bajando por la RN40 hasta San Carlos y Cafayate, se regresa a Salta por la RN68. Sin embargo, por ser Ruta 40 entre Cachi y Cafayate de tierra y ripio, no siempre fácil de transitar, muchos prefieren o bien acceder a Cachi por la Ruta 33, o a Cafayate por la Ruta 68. Los transportes públicos y excursiones también desdoblan y ofrecen de estos viajes o excursiones por separado.
La primera excursión, tiene como destino destacado la localidad de Cachi. Saliendo por la RN68 hacia el sur desde la ciudad de Salta, al llegar a El Carril se dobla hacia la derecha por la RP33 en dirección a la cordillera, con tramos asfaltados y otros de ripio. Se recomienda manejar con cuidado y disfrutar el viaje mientras se sube primero por la Quebrada de Escoipe y luego por la Cuesta del Obispo, lo que significa trepar por un paisaje de montañas con vistas increíbles. Desde la cumbre se baja por el Valle Encantado antes de atravesar por el medio del Parque Nacional “Los Cardones”, que protege miles y miles de cardones en una árida planicie. Finalmente se continúa por una recta conocida como Tin Tin antes de arribar primero al pueblo de Payogasta, para luego sí llegar a Cachi, habiendo recorrido 160 km desde Salta capital.
Si desde Payogasta se opta por ir hacia el norte, por un camino áspero se accede a La Poma, que se asienta sobre terrenos volcánicos a una altura de 3.000m. Esta es la localidad más norteña del valle y no lejos de allí están las ruinas del pueblo viejo destruido por un terremoto en 1930. Existe la opción, en dos o más vehículos y con conocimiento y provisiones, de seguir hacia el norte y cruzar el Abra de Acay (4.900 m), el paso de montaña más elevado del país, finalizando el recorrido en San Antonio de los Cobres. Desde allí se puede regresar a Salta por Ruta 51 (muy importante asesorarse en Gendarmería de La Poma la transitabilidad del camino).
Cachi es la capital arqueológica de la provincia de Salta y la Capital Nacional del Cardón. Se encuentra en la unión de los ríos Cachi y Calchaquí. Tiene una creciente y excelente oferta de servicios turísticos, y es además la puerta a muchos sitios naturales y parajes atractivos que quedan a unos pocos kilómetros, como el sitio arqueológico “Las Pailas”, con importantes yacimientos. Se recomienda visitar la iglesia de San José de Cachi (M.H.N.) que está construida con cimientos de canto rodado y muros de adobe y el Museo Arqueológico Pío Pablo Díaz. Siguiendo viaje por la Ruta 40, en dirección sur, a 18 kilómetros se accede a “Puerta La Paya”, donde se ubica la casa de campo homónima, un oasis para el viajero.
Continuando el recorrido en la propuesta circular, en dirección sur, al llegar al paraje “El Colte” (20 km desde La Paya) se dobla a la izquierda y se atraviesa el Rio Calchaquí, para luego retomar hacia el sur nuevamente por “El camino de los artesanos” hasta Seclantas. Nuevamente se atraviesa el Rio Calchaquí, y la Ruta 40 llega a Molinos, donde se destaca la iglesia y la “Casa de Isasmendi” (último gobernador realista). Desde allí se llega a la laguna Brealito, un lugar bellísimos y apto para la pesca del pejerrey.
Desde Molinos, siempre en dirección sur por la 40, se visitan pueblos como “La Angostura” y “El Carmen”, observando fantásticas vistas como la “Quebrada de Las Flechas”, además de los viñedos, plantaciones de frutales, hortalizas y especias como el ají. Invita el detenerse en cualquiera de estos pueblos, para admirar la arquitectura colonial aun presente así como el ambiente tranquilo rodeado de hermosos paisajes. Finalmente, se arriba a San Carlos, donde el asfalto nuevamente se hace presente, pasando por Animaná para llegar a Cafayate.
La segunda excusión, parte de la ciudad de Salta, y más allá de El Carril y Coronel Moldes, se continúa acompañando por el lado occidental y en sentido contrario a su curso al río de las Conchas. Luego de cruzar frente al paraje Alemanía, que se ve del otro lado del río, se transita por la Quebrada de las Conchas, para llegar finalmente a Cafayate, habiendo recorrido cerca de 190 kilómetros. Esta quebrada es muy llamativa por sus colores y sobre todo por las caprichosas formas rocosas, que invitan a varias paradas para apreciar el fenómeno de la erosión eólica en ellas, cada cual con su nombre basado en las figuras que semejan, como El Obelisco, Los Castillos, La Yesera, y otros tantos. El más visitado es El Anfiteatro, que se aprecia por su acústica que favorece a los recitales sin necesidad de amplificadores especiales. Sobre Cafayate reproducimos un fragmento de un texto de Nicolás Kugler publicado en la Guía del Acampante, y que nos ha servido de referencia en otros tramos de esta nota:
“Cafayate es la más importante de todas las localidades, con una amplia oferta de hoteles, hostels y campings, además de algunos restaurantes que afortunadamente no han arruinado aún un apacible ambiente pueblerino. Es también un buen centro para organizar caminatas y excursiones en bicicleta a rincones montañosos cercanos, como así también, visitas a bodegas. Los campos de riego que rodean a Cafayate han producido desde largo tiempo atrás una variedad de uva utilizada en la elaboración de un sabroso y frutado vino blanco, llamado Torrontés. En años recientes, nuevas variedades de uva han sido cultivadas y nuevas tierras han sido puestas en producción alcanzando alturas de más de 2.000 m, inusuales para las regiones vitivinícolas. Las bodegas de Cafayate están abiertas al público, y hay una que queda a sólo una cuadra de la plaza principal. En esta ciudad hay también un pequeño museo dedicado la industria local del vino y una heladería en donde pueden probar un par de sabores diferentes de vinos. Un poco más al norte, San Carlos tiene un rico patrimonio de antiguas residencias urbanas, hoy venidas a menos, mientras que Angastaco modernizó su centro cívico que ahora luce renovadamente colonial. Esta es también un área vitivinícola, con una bodega tradicional junto al pueblo. Cerca de Angastaco, el camino atraviesa la Quebrada de la Flecha, una de las formaciones rocosas más espectaculares sobre la RN 40”.
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